El sueño de un aeropuerto quedó atrás. En su lugar, el Parque Ecológico de Texcoco emerge con nueva vida en el Estado de México, transformando ese terreno en un refugio natural que crece con la participación activa de sus comunidades indígenas. Mientras el país celebra 2025 como el Año de la Mujer Indígena, este proyecto se convierte en un símbolo tangible de inclusión y respeto ambiental.
Este cambio no fue solo un giro en la planificación urbana, sino una oportunidad para recuperar cerca de 14 mil hectáreas de terreno en proceso de abandono y degradación. La presidenta Claudia Sheinbaum visitó recientemente este extenso espacio, donde la naturaleza comienza a reinar. Caminó entre zonas que ahora son testigo de un avance palpable: árboles recuperan su espacio, animales vuelven a habitar áreas antes dominadas por el concreto y el aire se siente diferente, más limpio y fresco.
Pero el parque no solo es un santuario ecológico. Ha abierto sus fronteras al deporte y la convivencia. Béisbol, fútbol y fútbol americano encuentran campo en sus nuevas instalaciones, mientras familias aprovechan las áreas de picnic para compartir. El diseño incluyó estas actividades para que la gente no solo mira el paisaje, sino que lo habita, lo vive.
Parque Ecológico Lago de Texcoco: Un futuro vivo para la Comunidad
El parque tiene planes claros para extender su apertura a partir de enero de 2026, cuando operará de martes a domingo con horarios más amplios. Se ha diseñado una oferta dinámica de actividades permanentes destinadas a que quienes habitan la región, y visitantes, puedan disfrutar y cuidar este pulmón verde. La continuidad y el acceso son piezas clave para que este sitio no sea solo un destino esporádico, sino parte cotidiana de la vida local.
En 2025, año dedicado a la mujer indígena, este parque apuesta por una gestión compartida donde las comunidades nativas no quedan al margen, sino que tienen voz y acción en el manejo del espacio. Más allá de la rehabilitación ambiental, se busca construir un modelo de convivencia donde el respeto y cuidado del entorno se nutra desde el lugar mismo, algo esencial para garantizar la conservación a largo plazo.
El Parque Ecológico Lago de Texcoco representa el reencuentro entre la naturaleza y una región que necesitaba urgentemente un respiro. Los caminos que se abren hoy, tanto literales como simbólicos, invitan a pensar en las innumerables historias que surgirán bajo esas ramas recuperadas y en cada rincón revitalizado. Todo un ecosistema que lentamente se transforma en parte activa del día a día de sus habitantes.
