La reciente modificación a la ley afecta directamente a quienes trabajan con aplicaciones de entrega, ya sea a pie o en moto. Pero las nuevas reglas, pensadas para reconocer y garantizar seguridad social, están mostrando un efecto inmediato: incertidumbre y temor por el futuro de su modo de trabajo.
La economía mexicana en 2025: entre la estabilidad y un crecimiento débil
El nuevo marco de la reforma laboral y sus retos para los repartidores por apps en México
La ley establece que quienes generen ingresos mensuales iguales o mayores al salario mínimo de 8,364 pesos serán reconocidos oficialmente como trabajadores. Sin embargo, para acceder al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), quienes se movilizan en motocicleta deben demostrar ingresos de al menos 14,000 pesos al mes; este monto considera bonos y gratificaciones. En muchos casos, ese nivel es una meta casi inalcanzable.
Para quienes dependen de la entrega como única fuente de ingresos, este umbral impuesto por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) se traduce en una frontera que divide entre recibir prestaciones y conservar la rentabilidad en un trabajo que ya de por sí es precario y riesgoso. A diario, este grupo transita calles en condiciones difíciles, equilibrando su tiempo para cumplir con las demandas de la plataforma y mantener ingresos medios dignos.
México levanta un muro arancelario: el 50% sobre autos chinos
La voz de los repartidores: Entre derechos y realidad
Desde agrupaciones como Repartidores Unidos llegan advertencias claras sobre la reforma laboral en México para los trabajadores por apps. Para sus integrantes, la obligación de contar con seguridad social y el incremento en obligaciones fiscales ponen en riesgo la sustentabilidad del modelo actual.
Más que una mejora, temen que se transforme en una carga que reduzca sus ganancias y complique mantenerse activos en el trabajo formal.
Varias voces reflejan un fenómeno revelador: algunos optan por renunciar al seguro social porque el impacto en sus ingresos supera el beneficio. Se suman críticas hacia la calidad del servicio de salud que ofrece la cobertura impuesta, lo que alimenta el desencanto y la duda sobre la efectividad real de esta reforma en mejorar sus condiciones de vida.
Un futuro en juego en un mercado dinámico
Mientras el debate continúa, representantes del sector intentan conciliar las nuevas exigencias legales con la operatividad diaria de un servicio que es parte esencial de la movilidad urbana y el comercio digital en México. La reforma, aunque pretende garantizar derechos laborales, expone la fragilidad de un sistema donde el equilibrio entre ingresos, obligaciones fiscales y derechos sociales sigue siendo un reto urgente.
El sector de repartidores bajo esta nueva regulación afronta un periodo de aprendizajes y ajustes. Las incertidumbres persisten y la conversación sobre cómo implementar un modelo justo y viable continúa en distintas mesas. En las calles, los repartidores siguen recorriendo rutas con el peso de estas dudas, en espera de que el reconocimiento legal se traduzca en mejoras concretas sin sacrificar su fuente de empleo.
