Una diplomacia anclada en el respeto y la soberanía
Los retos no son pocos en el escenario internacional, pero la postura mexicana nunca ha vacilado. La mandataria enfatizó que la estrategia diplomática se centra en el respeto a la soberanía de todas las naciones y en promover el multilateralismo, un principio que no solo guía las relaciones exteriores sino que sostiene la identidad política del país desde el inicio de la actual administración. En este sentido, el llamado a embajadores y cónsules es lo suficientemente claro: proyectar una imagen renovada de México, una que fortalezca también la protección consular, elemento crucial para los más de tres millones de mexicanos que residen y trabajan en el extranjero.
La vigencia de la Doctrina Estrada y el valor de la paz
La presidenta recordó que México sostiene un rechazo rotundo a cualquier tipo de intervención externa, apoyándose en la histórica Doctrina Estrada que privilegia la no intervención y el diálogo como herramientas fundamentales para la convivencia pacífica. Desde la capital, transmitió un mensaje firme —la paz no solo es un ideal, sino la mejor manera de ejercer el poder—, y subrayó que la autodeterminación de los pueblos debe respetarse siempre, sin excepción.
Un llamado a la prudencia en un mundo vertiginoso
En el fondo de estas palabras hay una reflexión que trasciende las fronteras mexicanas. Sheinbaum posiciona a México como un actor que no cede en sus valores, que los defiende con determinación, pero también mantiene la puerta abierta para el diálogo y la colaboración. En un mundo que cambia a ritmo acelerado, donde las alianzas y tensiones van y vienen, la invitación es a cultivar la prudencia y el compromiso diplomático como escudos y caminos para enfrentar la complejidad global.
La mira puesta en el compromiso y la presencia internacional
Esta reafirmación de la política exterior mexicana no sólo subraya principios históricos sino que pone en relieve la necesidad de renovar la imagen del país en el ámbito internacional. La misión recae en quienes representan a México fuera de sus fronteras, a quienes deben ser los primeros en garantizar la protección y dignidad de los mexicanos en el extranjero. La política exterior, así, se convierte en una extensión tangible de la Cuarta Transformación, donde la igualdad, el respeto y la paz son la base para cualquier acción diplomática.
