Un rechazo contundente a la reforma electoral
El Comité Ejecutivo Nacional del PRI ha condenado la iniciativa impulsada por Morena y sus aliados, señalando que la reforma pone en riesgo la autonomía del INE y la integridad de los procesos electorales. En su visión, esta reforma no es un simple ajuste técnico, sino un intento de centralizar el poder político y limitar las garantías electorales que sostienen las elecciones
La “Ley Maduro”: un enfoque crítico desde el seno del PRI
El dirigente nacional del partido fue claro al calificar la propuesta como un atentado directo a la democracia, tal que la denominó la “Ley Maduro”. Esta etiqueta refleja la percepción de que el proyecto de reforma busca replicar modelos autoritarios, donde el control político se impone sobre la equidad y libertades fundamentales.
A nivel regional, en Jalisco, la dirigencia estatal se sumó a la posición nacional, destacando la urgencia de preservar los derechos ciudadanos y el equilibrio entre las instituciones, una batalla que cobra importancia no solo en el discurso sino en la defensa concreta de los procesos electorales.
Voces contra la reforma: derechos y libertades en el centro del debate
Legisladores y líderes del PRI han llevado su rechazo más allá de la retórica. En diferentes espacios públicos y foros, han vinculado la reforma con una amenaza directa a los derechos humanos y a las libertades ciudadanas. Durante la plenaria nacional, Alejandro Moreno centró su mensaje en que el partido representa la oposición real contra un movimiento que persigue someter las instituciones electorales a intereses partidistas, subrayando la importancia de mantener una democracia robusta y plural.
La acusación de traición y la batalla jurídica
No solo el contenido de la reforma divide. El PRI también ha denunciado a los grupos políticos que respaldan la propuesta, calificándolos como traidores a la causa democrática. Esta fuerte declaración revela las tensiones internas en el escenario político, donde alianzas y rupturas se viven bajo la lupa de la ética y el compromiso con la democracia.
Al mismo tiempo, el partido ha interpuesto recursos legales para intentar frenar la reforma. Estas acciones están siendo analizadas por las autoridades y órganos de justicia electoral, quienes tienen en sus manos decidir sobre el futuro de esta iniciativa.
Una reforma que mantiene viva la pugna política
La discusión sobre la reforma electoral sigue abierta y marcada por la división entre las fuerzas políticas. Mientras algunos la defienden como una necesidad para el sistema, otros la perciben como un riesgo para la autonomía electoral y los derechos ciudadanos. En este litigio político, el PRI ha reafirmado su postura de oposición, marcando un capítulo más en la defensa de la independencia del INE y el equilibrio democrático del país.
