Sin embargo, este flujo de dinero no ha sido constante: en diciembre de ese año se reportó una caída del 4.9 por ciento, con remesas por 5,228 millones de dólares, una señal de las fluctuaciones que marcarían 2025.
Datos recientes muestran un cambio de tendencia para las remesas en México
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía confirmó que en el primer trimestre de 2025 los egresos por remesas bajaron a 288 millones de dólares, frente a los 340 millones del mismo trimestre en 2024. Una cifra menor que refleja cómo el dinero que sale hacia México desde el extranjero comenzó a disminuir. De hecho, datos del Banco de México indican que entre enero y octubre de 2025, los ingresos acumulados por remesas cayeron a 51,344 millones de dólares, evidenciando una reducción respecto al año anterior.
Un panorama regional y proyecciones para el país
El Observatorio de Migración y Remesas registró que en los primeros siete meses de 2025 las remesas hacia México sumaron 34,889 millones de dólares, menos que en el periodo inmediato anterior. A pesar de esta disminución, México sigue consolidado como el mayor receptor de remesas en América Latina, según el Banco Interamericano de Desarrollo. En la región, el ingreso total esperado por este concepto para el tercer trimestre de 2025 era de 174,400 millones de dólares, un dato que pone en perspectiva la importancia de México en estos flujos financieros.
Un descenso que preocupa por su duración
El Banco de México destacó que en 2025 la caída en las remesas se ha prolongado, proyectando un descenso del 5.8 por ciento para el cierre del año, con un monto estimado de 61 mil millones de dólares. Esta baja representa una reducción de 5.1 por ciento en los primeros once meses, acumulando ya ocho meses consecutivos a la baja en los registros.
Una mirada al impacto
Esta historia de números no solo se traduce en cifras; afecta directamente a quienes en México dependen de esos recursos para cubrir gastos básicos, educación y salud. La continuidad de esta tendencia podría endurecer las condiciones económicas de miles de familias cuyo sustento depende del apoyo desde fuera. Mientras tanto, el país y sus migrantes mantienen una compleja relación con estos flujos de dinero, vitales pero volátiles.
