La guerra arancelaria entre Estados Unidos y China no solo trastocó flujos y rutas de mercancías, sino que también llevó a la Secretaría de Economía a aplicar una estrategia arancelaria que le permitió al país dar un paso adelante y ganar terreno en el mercado estadounidense.
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Aranceles de México: Un ajuste calculado para proteger y promover
La administración federal revisó y ajustó los aranceles en función de tratados vigentes y nuevos lineamientos internacionales, con el fin de proteger las industrias nacionales y estimular el comercio regional. Gracias a esta decisión, México logró ocupar espacios en el mercado de Estados Unidos que se abrieron luego de las restricciones impuestas a productos provenientes de China. Esta maniobra no fue improvisada, sino resultado de un análisis detallado que buscaba balancear la competitividad de las empresas locales frente a un entorno comercial incierto y cambiario.
Aranceles variables para un comercio en transición
El cambio también tuvo un respaldo legislativo. El Congreso de la Unión aprobó reformas fiscales que establecieron tasas arancelarias variables, oscilando entre 5% y 50%, aplicables a productos importados de países que no cuentan con tratados de libre comercio con México. Esta medida alinea la política comercial nacional con las posturas de Estados Unidos frente a sus socios asiáticos, buscando crear un esquema más flexible y reactivo ante los vaivenes del comercio internacional.
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Modificaciones con mira a 2026
La implementación de estos cambios previsibles a partir de 2026 obliga a redefinir costos y estrategias para las importaciones, especialmente las originarias de China y otras naciones asiáticas. Así, las compañías mexicanas y extranjeras que operan en el país deberán adaptarse a un contexto que busca equilibrar competitividad y protección económica, en un entorno global que continúa en transformación constante.
Resultados en el comercio exterior
Los efectos de estas decisiones comenzaron a visualizarse en las estadísticas. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó un aumento en las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos, situación que refleja cómo los ajustes arancelarios han contribuido a reposicionar a México dentro de las cadenas productivas internacionales. Este desplazamiento no solo implica una mayor integración con el mercado estadounidense, sino también un reajuste en la forma en que se conciben las relaciones comerciales y productivas regionales.
Continuidad y evaluación permanente
Las autoridades mexicanas mantienen un monitoreo constante sobre el impacto de estos aranceles en los sectores productivos del país. La apertura a modificar estas políticas según la evolución de las condiciones económicas y comerciales evidencia un compromiso por preservar la estabilidad del comercio exterior. En un escenario global marcado por la incertidumbre, estas decisiones buscan que México fortalezca su posición, sin dejar de ajustarse a las necesidades del mercado y a la complejidad de las relaciones internacionales.
