Tras un 2025 marcado por un avance de apenas 0.7% (el desempeño más bajo desde la crisis sanitaria de 2020), las proyecciones para el crecimiento económico en México en 2026 comienzan a dibujar un panorama de recuperación paulatina bajo un clima de incertidumbre global.
Analistas del sector privado y organismos internacionales coinciden en que, si bien el país retomará la senda del crecimiento, el ritmo será prudente. Entre los pronósticos más destacados se encuentran:
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Proyección PIB 2026: Bank of America estima un crecimiento del 1.2%.
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Contexto comparativo: Esta cifra representa una ligera mejora frente al 0.7% registrado el año anterior.
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Desafío estructural: El lento dinamismo pone en riesgo la competitividad de México frente a otros mercados emergentes de América Latina.
Un horizonte de cautela
El consenso entre instituciones financieras sugiere que México enfrenta dificultades para recuperar el vigor económico que demandan los inversionistas internacionales. Aunque el pronóstico de 1.2% ofrece un «aire» de optimismo, la volatilidad externa y los factores domésticos mantienen la expectativa en un terreno conservador.
Entre ajustes fiscales y expectativas diversas
Desde el sector financiero, BBVA México presentó una ligera revisión al alza de su pronóstico para 2026, un aumento tenue que corresponde a apenas 0.2%. El banco centra su atención en la consolidación fiscal, un aspecto medular en la estabilidad económica del país que, según sus cálculos, mantendrá un déficit manejable en los Requerimientos Financieros del Sector Público.
Por otro lado, entidades como Citi, Banorte, Barclays y Actinver comparten una perspectiva más optimista, con estimados que oscilan entre 1.6 y 1.8% para el crecimiento del PIB. Estos porcentajes superan el consenso general, que ronda el 1.3%, ofreciendo un respiro a los pronosticadores en medio de un panorama económico aún frágil.
Preocupaciones sociales y económicas
La Coparmex advierte sobre los desafíos que persisten más allá de las cifras. El panorama para 2026 se caracteriza por riesgos en seguridad y una generación insuficiente de empleo formal, dos factores que tensionan la confianza empresarial y la inversión. Esta situación resalta la necesidad de mantener certidumbre para asegurar no solo el crecimiento, sino también la estabilidad social y económica.
El contexto internacional y política monetaria
Las revisiones a nivel global no le dan fácil margen a la economía mexicana. El Banco Mundial ajustó a la baja sus expectativas para México en el marco de sus Perspectivas Económicas Globales, reflejando un entorno repleto de incertidumbre y desafíos que van más allá de las fronteras nacionales. En un contexto regional, la inflación promedio de América Latina se anticipa que disminuya a un 3.7% en 2026, apuntalada por previos ajustes en las políticas monetarias y condiciones externas más estables.
En respuesta a estas señales, el Banco de México decidió frenar el ciclo de recortes en las tasas de interés. Además, modificó sus previsiones de inflación, señalando que el objetivo de converger a 3.0% se postergará hasta 2027. Esta pausa subraya una estrategia de vigilancia sostenida sobre la evolución inflacionaria y la salud económica del país, manteniendo un margen de precaución que apunta a sortear riesgos en el futuro cercano.
Situación actual y proyecciones firmes
México encara 2026 con un crecimiento moderado en el horizonte, acompañado de tensiones en sectores clave y presiones externas que limitan un avance más acelerado. Los distintos pronósticos, desde los 1.2% de Bank of America hasta los 1.8% de otras instituciones, dibujan un escenario donde el país se mantiene en un delicado equilibrio entre sus aspiraciones económicas y las realidades que le imponen factores internos y globales.
