Jalisco, el epicentro de la incidencia
El estado de Jalisco lidera la estadística con mil 245 casos, concentrando la mayor parte de los contagios. Le siguen Chiapas con 232, Sinaloa con 115 y la Ciudad de México con 112 casos. Esta distribución revela no solo zonas de mayor afectación, sino también retos regionales para la contención del virus.
Una vigilancia constante ante los brotes activos
El Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos ha intensificado su monitoreo, pues los brotes persisten en siete entidades mexicanas. Además de los estados mencionados, el Estado de México, Quintana Roo, Tabasco y Chihuahua concentran el 85% de los casos activos en el país. La movilidad poblacional y las coberturas vacunales desiguales son factores que influyen en este escenario.
El impacto en la salud pública y las acciones oficiales
Se han reportado dos muertes asociadas al sarampión en este período. Frente a esta amenaza, la Secretaría de Salud mantiene activados los protocolos de atención médica y campañas de vacunación para frenar el avance. Mientras tanto, la Organización Panamericana de la Salud emitió una alerta epidemiológica para toda América Latina, señalando que la transmisión del virus no se limita y exige cooperación regional.
Un llamado a la atención continua
El incremento en los contagios revela la urgencia por fortalecer las medidas sanitarias y la importancia de la vacunación permanente en las comunidades más afectadas. Cada caso reportado representa, además de un número, a personas y familias que enfrentan el desafío de una enfermedad prevenible. En este contexto, la respuesta institucional y la concientización social juegan un papel crucial para evitar que las cifras sigan creciendo.
