Construir paz sin promover la guerra
Más allá del discurso, la funcionaria enfatizó que las autoridades se encuentran concentradas en construir paz y no en promover la guerra. Este mensaje cobra dimensión si se considera el contexto de episodios recientes con picos de violencia que han generado preocupación en la sociedad.
En ese escenario, el gobierno federal mantiene activo un centro de mando nacional diseñado para atender la compleja red de problemáticas relacionadas con la seguridad. La coordinación, aseguraron, sigue siendo fundamental para que la actividad cotidiana en el país se restablezca y perdure, manteniendo un equilibrio delicado entre la protección y las libertades civiles.
Delicada coordinación entre civiles y militares
La estrategia oficial apuesta por la cooperación entre fuerzas civiles y militares, siempre dentro de los límites que establece la ley. Los responsables de seguridad han reiterado que las operaciones vigentes buscan garantizar el orden público sin menoscabar los principios democráticos que sostienen al país.
En la práctica, ello implica un esfuerzo constante por avanzar en el combate a actividades ilícitas, mientras se preservan los derechos ciudadanos. Un desafío que exige precisión en las acciones y transparencia en los resultados.
Un compromiso por la legalidad y la paz
El gobierno ha vuelto a subrayar su compromiso con un enfoque pacífico en la resolución de conflictos, insistiendo en que ningún episodio de inseguridad justifica desviarse del marco legal. Los operativos en curso reflejan esa línea de actuación, con la esperanza de que la cooperación institucional siga siendo la clave para enfrentar los retos de seguridad sin comprometer el tejido social.
Situación actual y perspectivas
Así, la narrativa oficial pinta un camino donde la presencia militar en seguridad pública actúa de manera regulada y temporal, concebida como soporte y no como sustitución de las fuerzas civiles. El debate sigue abierto, pero desde el gobierno se busca controlar la narrativa para proteger la estabilidad sin caer en una militarización que, aseguran, no está en curso.
