A diferencia de propuestas anteriores, el proyecto actual contempla una transición paulatina para mitigar el impacto económico en las empresas. El calendario de aplicación se distribuye de la siguiente manera:
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2025 – 2026: Periodo de análisis, foros parlamentarios y aprobación final.
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2027 – 2030: Implementación gradual por sectores y tamaños de empresa.
Reducción de la jornada laboral, un cambio medido frente a la diversidad del empleo
En las comisiones legislativas, programadas para sesionar esta misma semana, la mirada está puesta en encontrar un equilibrio. El Senado sostiene una postura firme: la reducción de horas debe avanzar sin imponer dos días completos de descanso obligatorio para todos los trabajadores.
El coordinador de la bancada explicó que la heterogeneidad de empleos en el país impide aplicar una norma rígida que funcione igual en sectores tan distintos como la industria, los servicios o el comercio informal.
La complejidad de estructurar los descansos
El proyecto no incorpora de forma explícita dos días de descanso semanal dentro del régimen laboral. La discusión está abierta y la legislatura prevé integrar diversas voces para afinar esta arista fundamental antes de la votación final, agendada para el 11 de febrero. Esta decisión no solo incide en horarios, sino en la cotidianidad y bienestar de más de 13 millones de trabajadores que hoy enfrentan jornadas extensas.
Un proceso gradual bajo escrutinio constante
La iniciativa, que lleva firma presidencial, apunta a una implementación paulatina y sujeta a seguimiento riguroso. La premisa es clara: modificar la jornada laboral sin trastocar las condiciones de descanso ya establecidas en contratos vigentes. Hasta ahora, no se anticipan cambios dramáticos en el texto, pero la apertura para recibir observaciones mantiene abierta la ventana para ajustar el texto final en función de la realidad económica y social.
El equilibrio clave en el debate del Senado
El avance del análisis refleja una búsqueda de equilibrio entre la reducción efectiva de horas y la naturaleza variable del mercado laboral mexicano. El compromiso es encontrar una ruta que beneficie a un sector amplio, pero sin imposiciones que puedan resultar inviables para ciertos trabajos. El calendario hasta 2030 indica que este tema será materia de un debate pausado, en el que cada detalle puede influir en la calidad de vida de millones.
