La paradoja de un crecimiento débil entre grandes expectativas
Los análisis coinciden en señalar el bajo dinamismo económico que enfrenta México. Instituciones como Goldman Sachs y el Banco Mundial han establecido esa cifra como punto de referencia, mientras que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pinta un cuadro más sombrío, advirtiendo que México podría registrar uno de los desempeños más flojos dentro de la región. Este contraste no solo refleja números, sino también una realidad palpable para empresarios y trabajadores.
El gran reto está en la inversión, pieza clave para reactivar la economía y generar empleo formal. Aunque el Plan México desde hace tiempo aspira a que la inversión supere el 25 por ciento del PIB, los avances son apenas incipientes. Sin el empuje suficiente en este rubro, la confianza empresarial se resiente y las oportunidades laborales se mantienen reducidas, lo que a su vez limita la capacidad del país para crecer sostenidamente.
Factores de riesgo e incertidumbre en el escenario económico
Las señales de alerta no provienen solo de los números estáticos. Agencias calificadoras como S&P señalan riesgos internos que podrían obstaculizar aún más la marcha maciza hacia el desarrollo y la estabilidad financiera. La combinación de baja inversión, incertidumbre política y retos estructurales dificulta cualquier maniobra expansiva. La economía da la impresión de estar contenida, sin espacio para grandes sorpresas positivas.
Un Mundial sin impacto económico palpable
En medio de este panorama, el Mundial de fútbol 2026, que México coorganizará, despierta expectativas sociales y deportivas, pero en términos económicos su impacto se prevé limitado. A diferencia de eventos previos de gran calado, aquí no se vislumbra un impulso fuerte para la actividad productiva ni un motor claro para revertir tendencias de cautela y estancamiento.
Perspectivas en el Paquete Económico y prioridades internas
Con el Paquete Económico para 2026, el gobierno apuesta a mantener la estabilidad macroeconómica sin buscar saltos abruptos en la producción. En el segundo año de la actual administración, el mensaje es claro: se prioriza la contención de riesgos y la construcción de un entorno que, aunque limitado, otorgue certidumbre. No obstante, los especialistas siguen insistiendo en la urgencia de políticas más robustas que atraigan inversión y fortalezcan las bases para un crecimiento real y sostenido en el mediano plazo.
