El secretario de Energía, Chris Wright, aclaró que Washington no solicitó suspender esta relación comercial, dejando abierta una puerta para que México defienda su autonomía frente a presiones diplomáticas.
México, Cuba y Estados Unidos: Entre advertencias y soberanía por el petróleo
En el Congreso estadounidense, figuras como el congresista Carlos A. Giménez levantó la voz sobre el significado del envío de crudo a la isla. Ante ello señaló posibles consecuencias para el gobierno mexicano. Sin embargo, la respuesta fue que se trata de una elección soberana que trasciende intereses externos.
Aunado a lo anterior, Sheinbaum se propuso en fungir como mediadora para fomentar el diálogo entre La Habana y Washington, tratando de desactivar un conflicto que parece alargarse sin una salida clara.
El envío masivo de petróleo de México a Cuba coloca al país en una posición compleja con Estados Unidos. Los datos precisos sobre la cantidad de petróleo suministrado permanecen en debate, mientras las autoridades mexicanas enfrentan presión tanto interna como externa. En este juego delicado, mantener el flujo petrolero revela más que intereses comerciales: es un intento por sostener una línea independiente en la política exterior.
El sector energético mexicano se ubica ahora en el corazón de una partida geopolítica donde cifras, contratos y decisiones tienen implicaciones inmediatas para varios países. La relación con Cuba y la respuesta de Estados Unidos se observan con atención internacional, mientras el equilibrio entre beneficio económico y autonomía política se convierte en un desafío constante para México. Los próximos días y meses serán claves para entender hacia dónde se inclinará esta balanza en una región donde el petróleo nunca es solo petróleo.
