Un primer envío con lo esencial en manos de la Secretaría de Relaciones Exteriores
El 12 de febrero, la Secretaría de Relaciones Exteriores entregó un cargamento fundamental compuesto por alimentos, medicinas y otros insumos básicos. Este envío marcó el inicio de un proceso que buscaba atender necesidades urgentes en una isla que atraviesa desafíos complejos. La selección de los productos no fue casual: fueron escogidos para garantizar el sustento y la salud, pilares que sostienen a cualquier comunidad en situaciones de emergencia.
Una nueva entrega centrada en la alimentación sin incluir combustible
Pocas jornadas después, la Presidencia de México anunció un nuevo paquete de ayuda humanitaria para Cuba, con un énfasis claro en la alimentación. Esta vez, descartaron incluir combustible, aunque mantuvieron el foco en apoyar a la población con alimentos, un aspecto esencial para la cotidianeidad y el bienestar. La decisión es también un reflejo de prioridades ajustadas a la logística y necesidades específicas manifestadas por las autoridades cubanas.
La colaboración desde la sociedad civil mexicana
En paralelo, movimientos sociales y organizaciones civiles se movilizaron para aportar a esta causa común. Reunieron cerca de 30 toneladas de donaciones solidarias, logrando reunir productos provenientes de distintos sectores de la sociedad. Esa energía colectiva habla de un compromiso más allá del ámbito oficial, de ciudadanos que sostienen con actos concretos su solidaridad hacia Cuba.
El peso real de la ayuda: casi 300 toneladas recibidas y más de 11 mil cajas
El embajador cubano en México, Eugenio Martínez, confirmó la recepción de casi 300 toneladas de ayuda, organizadas en más de 11 mil cajas cuidadosamente embaladas y destinadas a atender diversas necesidades. Este balance pone en perspectiva la magnitud del esfuerzo: no se trata solo de cifras, sino del impacto que estos insumos representan para comunidades que los reciben.
Un total que supera las 800 toneladas al cierre de febrero
Ya al final del mes, las autoridades mexicanas señalaron que el conjunto de ayuda destinada a Cuba sobrepasó las 800 toneladas. Durante la última semana de febrero, se intensificaron los preparativos para garantizar que cada envío llegara a tiempo y en condiciones adecuadas. Esa coordinación, a veces invisible para quienes solo ven el resultado, es clave para transformar la logística en ayuda efectiva.
