Negociaciones entre México y Estados Unidos para mantener el flujo energético
El contrato vigente, definido por la Presidencia de la República como abierto, contempla un volumen estimado en 496 millones de dólares para el año 2025. Sin embargo, esa cifra ha sido objeto de interpretaciones exageradas en ciertos sectores, según las autoridades mexicanas. La intención detrás del acuerdo es clara: garantizar un apoyo constante a Cuba, a la vez que se sortean las posibles sanciones comerciales o arancelarias derivadas de la presión estadounidense.
Respuesta diplomática y política oficial
El rechazo oficial mexicano a las restricciones tuvo eco en la Secretaría de Relaciones Exteriores, que calificó como injustas las medidas comerciales que sancionan a los países que suministran petróleo a Cuba. La postura mexicana se mantiene firme en su política de respaldo humanitario hacia la isla, entendiendo que el acceso a la energía es vital para su población en el marco de una relación bilateral histórica.
Compromiso en medio de retos legales y diplomáticos
Las dependencias involucradas mantienen activo el proceso para reanudar de forma regular las exportaciones, buscando un equilibrio entre el cumplimiento de las restricciones internacionales y la continuidad en la entrega de productos energéticos. Este escenario revela no solo las complejidades de la diplomacia energética en la región, sino también la prioridad que México otorga a su vínculo con Cuba pese a las tensiones externas.
Por ahora, el gobierno mexicano continúa afinando las negociaciones y los marcos legales que permitan reactivar el envío de petróleo. La intención es clara: mantener el apoyo a Cuba sin que esto implique fuertes consecuencias económicas ni políticas para México. En un contexto regional dinámico y con múltiples actores, este esfuerzo refleja la importancia estratégica que tiene la energía como herramienta de relación internacional y soporte humanitario.
