Un giro en la política migratoria de EEUU y sus consecuencias
La Secretaría de Gobernación en México continúa siendo responsable legalmente en este entramado, aunque las operaciones en terreno obedecen a pactos internacionales que forjaron la ruta a seguir. El gobierno estadounidense introdujo limitaciones que recortaron las vías de regularización para determinados colectivos migratorios y aumentaron los retornos asistidos desde la frontera.
Este cambio impactó el perfil de las personas repatriadas, ahora más diversificado y con nuevas características derivadas de las nuevas reglas. Además, expertos y agentes en terreno coinciden en que los intentos de cruces irregulares disminuyeron de forma notable, un reflejo directo del ajuste en las políticas fronterizas.
Colaboración binacional más allá de las medidas restrictivas
Durante 2025, la cooperación entre México y Estados Unidos se fortaleció, concentrándose en la seguridad y la gestión migratoria. El embajador estadounidense resaltó avances que, aunque no exentos de desafíos, lograron ordenar flujos y reforzar mecanismos para el respeto de los derechos humanos. Estos esfuerzos conjuntos plantean una perspectiva compleja donde ambos países actúan para equilibrar control y protección.
En el ámbito político mexicano, algunas voces expresaron preocupación por las repercusiones sociales y electorales derivadas de estas políticas. Subrayan la necesidad de mantener un equilibrio entre la seguridad nacional y el respeto a los derechos de las personas migrantes, más aún cuando México se posiciona como país clave de tránsito y destino dentro del actual contexto migratorio.
