La reacción del Gobierno federal no se hizo esperar. La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su pesar por la tragedia y anunció medidas puntuales para reforzar la seguridad en el sistema ferroviario. Personal de la Agencia Reguladora de Transporte iniciará una intervención para garantizar que los trenes operen bajo los más estrictos certificados técnicos. En paralelo, la Fiscalía General de la República abrió una investigación para esclarecer las causas precisas del accidente.
Descarrilamiento del Tren Interoceánico, un siniestro con antecedentes preocupantes
Este no es un incidente aislado en la Línea Z. Documentos recientes revelan que durante los primeros seis meses de 2025 ya se habían registrado al menos dos accidentes en esta misma ruta. Esa información pone en relieve la urgencia de revisar no solo la infraestructura, sino también los protocolos de operación y mantenimiento. La seguridad de cientos de personas y la integridad de un corredor estratégico están en juego.
Compromiso con las víctimas y la prevención futura
Más allá de las acciones técnicas, la presidenta Sheinbaum ha adelantado que viajará hasta Oaxaca para visitar a las familias afectadas. Este gesto subraya la dimensión humana detrás de las cifras y los reportes oficiales: son vidas concretas las que quedaron marcadas y que requieren apoyo integral. Mientras tanto, la extracción y análisis de la caja negra del tren se presenta como clave para entender qué desencadenó el descarrilamiento y evitar que se repita.
