Una cifra que altera cualquier cálculo
Para ponerlo en perspectiva, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó 28 mil 770 casos de mujeres desaparecidas solo durante 2025. Cada una de esas cifras implica historias interrumpidas y familias que buscan respuestas, mientras las autoridades luchan por controlar una problemática que sigue extendiéndose en múltiples frentes.
Débil reacción institucional y retos en políticas públicas
El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio ha señalado que la llamada Alerta de Género, una herramienta clave para activar protocolos preventivos y de protección, sufre un evidente debilitamiento. Además, advierte que los avances en políticas públicas para frenar esta violencia feminicida son limitados, a pesar del seguimiento constante que realizan las autoridades. Este dato resuena con fuerza en un país donde la incidencia de estos delitos continúa siendo alarmantemente alta.
¿Qué dicen las cifras recientes?
Desde la Fiscalía General de la República informaron que, tras un pico en 2021, las investigaciones abiertas por feminicidio registraron una reducción paulatina a partir de 2022. Sin embargo, esta caída en las carpetas no se refleja en una mejora sustancial en la seguridad de las mujeres. La violencia persiste con intensidad, mostrando que los números no siempre cuentan toda la historia.
El valor de comprender el contexto social
En este escenario, el Instituto Nacional de las Mujeres continúa analizando los contextos sociales que rodean estos delitos. Su trabajo destaca la necesidad de incorporar peritajes sociales que aporten una visión más profunda sobre las circunstancias que enfrentan las víctimas, algo que, hasta ahora, ha sido insuficiente para moldear respuestas efectivas.
Un camino pendiente hacia la prevención y la justicia
Las instituciones responsables de la seguridad y el diseño de políticas de género en México tienen frente a sí un reto enorme: fortalecer mecanismos que no solo respondan a los casos de feminicidio, sino que también prevengan que estos sigan aumentando. La complejidad del problema exige un enfoque constante, sensible y eficiente para que las cifras no solo bajen sobre el papel, sino que se traduzcan en vidas protegidas.
