Un modelo que cambia el rumbo de la avicultura universitaria
La rutina diaria en estas instalaciones no solo contempla el crecimiento de las aves, sino que se enfoca en brindarles acceso permanente a alimento y agua. Este aspecto, aparentemente simple, se traduce en evitar episodios de desnutrición que pueden afectar tanto la salud del pavo como la seguridad alimentaria de quienes consumirán su carne. El compromiso con un manejo cuidadoso refleja una conciencia profunda sobre cómo se sostienen los ciclos productivos y sus implicaciones en el bienestar animal.
La raza Nicholas: un balance entre rendimiento y calidad
En el centro de esta estrategia se encuentra la crianza especial de la raza Nicholas, elegida por su destacado rendimiento cárnico. La genética de esta variedad, sumada a las condiciones óptimas garantizadas por las adecuadas instalaciones de la FES Cuautitlán, permite obtener una carne más saludable. Este proceso evidencia una sincronía entre ciencia y ética, donde el cuidado en cada etapa es fundamental.
Infraestructura y manejo: factores clave para un proceso sustentable
Las instalaciones diseñadas para el manejo de estos pavos no solo responden a criterios técnicos, sino que también cumplen con normas que velan por el confort y la calidad de vida de los animales. Este enfoque integral garantiza que la producción no se limite a la cantidad, sino que fomente la excelencia en la carne resultado y un compromiso serio dentro del sector avícola universitario.
Una apuesta que trasciende lo académico
Lo que sucede en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán marca un referente en la forma en que se pueden combinar los estándares técnicos con un respeto genuino por los animales involucrados. Esta iniciativa demuestra que, más allá de la ciencia, está la responsabilidad social y ética que influye en la percepción y confianza del consumidor hacia los productos avícolas en México.
