Un respaldo que cambia la historia económica de las mujeres mayores
La entrega de estas tarjetas fue encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien resaltó la trascendencia del proyecto. Este año, la ayuda se convierte en universal para mujeres de entre 60 y 64 años, asegurándoles un pago bimestral de 3 mil 100 pesos. Más allá de un monto, el programa representa un reconocimiento inevitable para aquellas que su trabajo ha estado en muchas ocasiones invisibilizado.
En comunidades como Coyuca de Benítez, el esfuerzo silencioso de estas mujeres ha sido el cimiento para el bienestar familiar y la cohesión social. La pensión se convierte ahora en un acto de justicia y visibilidad que abre la puerta a una mejor economía local, donde el recurso no solo fortalece a las titulares, sino también a la red que las rodea.
El alcance y objetivo detrás del programa
Este apoyo atiende a un sector que muchas veces queda excluido de otros esquemas de asistencia pública. La Pensión Mujeres Bienestar responde a la necesidad de ofrecer una seguridad económica complementaria, especialmente a quienes han dedicado años enteros al cuidado, la crianza y el trabajo comunitario no remunerado.
Una política pública con rostro femenino
Mientras se entregaban las tarjetas, se pudo sentir la esperanza de muchas mujeres, conscientes de que este respaldo es más que un pago; simboliza el valor social que recuperan frente a un sistema que durante décadas las ignoró. Reconocerlas mediante una pensión universal trae consigo un cambio de paradigma profundo, donde la equidad y la justicia social se hacen presentes en la experiencia diaria.
Un compromiso local que suma
Las autoridades locales refrendaron su compromiso por seguir ampliando programas como este. La asistencia no solo se queda en la entrega material sino en traer a la luz condiciones que merecen atención urgente y reformas. Mientras las tarjetas circulan por hogares y comunidades, el programa marca un paso significativo en el desafío por cerrar brechas de género y envejecimiento.