En contraste con la tendencia de desconfianza que predomina en la región, México se posiciona como el país con mayor respaldo ciudadano hacia su gobierno nacional, según el más reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Los datos revelan una brecha significativa respecto al desempeño regional:
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Confianza en México: 54% de la población respalda al gobierno federal.
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Promedio en América Latina: Se sitúa en un 39%.
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Diferencia: México supera la media regional por 15 puntos porcentuales.
Este indicador posiciona a las instituciones mexicanas en un lugar privilegiado dentro del bloque latinoamericano, desafiando el escepticismo institucional que afecta a sus pares regionales en el contexto actual.
Un respaldo mayor que en otros países
El Poder Legislativo también recibe un apoyo significativo: el 43% de los mexicanos confía en sus representantes, mientras que los partidos políticos cuentan con la aprobación del 33% de la población. Estas cifras superan las obtenidas en países vecinos y podrían reflejar tanto una expectativa de cambio como una respuesta a dinámicas sociales y políticas particulares. Aunque no se trata de un respaldo absoluto, dejan claro que en México hay un nivel de conexión con las estructuras oficiales que no se ha visto en otras naciones de la región.
La encuesta que abre una ventana a la confianza institucional
La investigación que aporta estos datos es la primera de su tipo realizada por la OCDE en América Latina y el Caribe, enfocada en los determinantes de la confianza hacia las instituciones públicas. A través de esta encuesta, se capturan las actitudes de la población hacia diversos órganos de gobierno, mostrando un mosaico complejo donde la aprobación y la crítica conviven. No obstante, este panorama de relativo apoyo contrasta con otros indicadores que señalan debilidades persistentes.
La sombra de la corrupción
Transparencia Internacional ubica a México en el último lugar entre los 38 países miembros de la OCDE en materia de percepción de corrupción. Esta posición convierte al país en la economía más afectada por este problema dentro del organismo. La dualidad parece evidente: pese a que la ciudadanía muestra un respaldo considerable, también se mantiene una profunda preocupación por la transparencia y la integridad de las instituciones. Este choque de realidades obliga a las autoridades a gestionar una gobernabilidad desafiante, donde la confianza coexiste con una crítica firme hacia los niveles de corrupción.
Un reflejo del vínculo ciudadano-gobierno
Este informe pone en perspectiva cómo se teje la relación entre la sociedad y las instituciones en México. El respaldo relativo que disfrutan estas estructuras está acompañado por una evaluación crítica de sus modos de operar y de los desafíos que enfrenta el sistema para garantizar mayor transparencia. No se trata solo de cifras, sino de un diálogo complejo y en movimiento que define la calidad de la democracia y la gobernabilidad en el país.
