Una brecha que va más allá de las tasas nominales
Detrás de este contraste se esconde una realidad compleja: la recaudación tributaria en México representa un porcentaje del producto interno bruto (PIB) mucho más bajo que el de otras naciones desarrolladas. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), este fenómeno no solo revela una tasa menor en términos relativos, sino también una eficacia limitada para transformar esa tasa en ingresos reales para el Estado.
De hecho, México se ubica en posiciones bajas dentro del ranking de recaudación en la OCDE, incluso por debajo de países como Cuba. Esta realidad es un obstáculo para la capacidad del gobierno de financiar proyectos esenciales en infraestructura y servicios públicos, elementos cruciales para el bienestar ciudadano y el crecimiento sostenido.
Programas y retos en la administración tributaria
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) no permanece estático ante este escenario. A través de diversos programas de fiscalización, busca ampliar la cobertura y mejorar el cumplimiento tributario. Sin embargo, hasta el momento, los avances no alcanzan para cerrar la brecha existente; la recaudación debe fortalecerse para estar a la altura de estándares internacionales y atender las exigencias crecientes del gasto público.
Desde la perspectiva empresarial, el Consejo Coordinador Empresarial subraya que las tasas impositivas vigentes mantienen su atractivo para la inversión. No obstante, advierte que la eficacia administrativa y la expansión de la base gravable son reto s fundamentales para lograr un equilibrio saludable entre captación y estímulo a la actividad económica.
Perspectiva económica y los nuevos estándares internacionales
En la mirada del Banco de México, la carga fiscal efectiva todavía no refleja el potencial que podrían tener las tarifas nominales. Esto plantea una invitación a diseñar estrategias que mejoren la recaudación sin aumentar la presión directa sobre los contribuyentes, manteniendo la competitividad.
En el plano global, la OCDE impulsa la adopción de un impuesto mínimo global del 15 por ciento para combatir la elusión fiscal. Este cambio podría modificar las reglas del juego para México, que deberá adaptar su política tributaria a la nueva realidad internacional, buscando mantener estabilidad y atractivo financiero.
Un camino por delante para la gestión económica del país
Las autoridades fiscales están en una constante revisión de mecanismos para optimizar el sistema tributario. La meta es ineludible: conservar tasas competitivas, ampliar la base de contribuyentes y aumentar la recaudación de manera que se sostenga el desarrollo sostenible del país. Cómo evolucione este equilibrio será crucial para la capacidad de México de responder a sus necesidades sociales y económicas en los años venideros.
